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Ese mismo día, al caer la noche, Jesús les dijo a sus discípulos: “Pasemos al otro lado.” Despidió a la multitud, y partieron con él en la barca donde estaba. También otras barcas lo acompañaron. Pero se levantó una gran tempestad con vientos, y de tal manera las olas azotaban la barca, que ésta estaba por inundarse.

Jesús estaba en la popa, y dormía sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿Acaso no te importa que estamos por naufragar?” Jesús se levantó y reprendió al viento, y dijo a las aguas: “¡Silencio! ¡Aquiétense!” Y el viento se calmó, y todo quedó en completa calma. A sus discípulos les dijo: “¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?” Marcos 4:35-40

Hace algunos meses, yo estaba pasando un tiempo con Dios. De hecho, me estaba quejando ante Dios diciéndole ‘¿por cuánto más tiempo?’ Curiosamente él contesto mi queja. Él dijo, ‘solo ___meses más.’ Por un momento yo pensé ‘¿me estas tomando el pelo? Ese es un tiempo muy largo.’ Sin embargo, yo reconocí esa voz. Era esa vocecita que me habla a veces, y que yo sé que no debo cuestionar ni argumentar. Yo obtuve mi respuesta y ahora tenía que esperar.

El primer mes no fue tan malo, pero luego tuve unos retos. Esta mañana estuve hablando con Dios y estaba pensando en aquel tiempo, cuando El me hablo otra vez. Me dijo, ‘hay mucha gente que piensa que no van a lograr llegar al otro lado, diles que yo digo que lo lograrán.’ Eso fue todo lo que él dijo. Él no me dio ningún consejo de cómo lograrlo – él solo me dijo que te dijera, si ese eres tú, que VAS a llegar el otro lado.

Según yo oraba sobre eso, me acordó las escrituras que se encuentran en Marcos 4, cuando Jesús les dijo a los discípulos que llegarían al otro lado.

Todos conocemos la historia; se levantó una tormenta y los discípulos no creían que lo lograrían así que ellos despertaron a Jesús. Veamos qué paso después en la versión amplificada de la Biblia.

En esto se desató una tormenta, con un viento tan fuerte que las olas caían sobre la barca, de modo que se llenaba de agua. Pero Jesús se había dormido en la parte de atrás, apoyado sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: ¡Maestro! ¿No te importa que nos estemos hundiendo? Jesús se levantó y dio una orden al viento, y dijo al mar: ¡Silencio! ¡Quédate quieto! El viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo. Después dijo Jesús a los discípulos: ¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe? Ellos se llenaron de miedo, y se preguntaban unos a otros: ¿Quién será éste, que hasta el viento y el mar lo obedecen?

Jesús le hablo a la tempestad e inmediatamente se calmó y hubo paz. El todavía hace eso – ahora, él lo hace a través de nosotros. Tú tienes la habilidad de hablarle a tu tormenta y los vientos que te rodean y ordenarles paz y tranquilidad.

No hay razón para ser tímido o temeroso, Jesús está contigo. Tú debes mantenerte confiado y firme. ¿Por qué? Porque él dijo ‘que lograremos llegar al otro lado.’ Y hoy él está diciendo ‘tu VAS a lograr llegar al otro lado.’

Yo no sé tú, pero yo le voy a tomar la palabra sobre esto. Y yo voy a descansar en él. Así como el descanso ese día. Hay algo de lo yo no me di cuenta anteriormente. La escritura dice: Entonces, ellos dejaron a la multitud, ellos se lo llevaron en la barca en que ya estaba; y también otras barcas lo acompañaban. Aparentemente, otras barcas, barcas más pequeñas lo seguían. Todos llegaron al otro lado.

Amigos, si ustedes se han lanzado en su palabra y los vientos de adversidad comienzan a soplar haciéndolos sentir como que no podrán llegar al otro lado, recuerden, eso son solo vientos y están sujetos a ese a quien tú le sirves; por lo tanto están sujetos a ti, háblales. Y sepan esto…ustedes van a llegar al otro lado, simplemente confíen en él y en su palabra.cry-out-in-the-rain

Oración para Hoy: Padre, yo te doy gracias por esta palabra, yo creo en tu palabra, yo sé que lograré llegar al otro lado. Hoy yo le ordeno paz y calma a mi situación, yo le ordeno paz ahora, en el nombre de Jesús. Vientos, quédense quietos. Olas, paren. Calma…ven en el nombre de Jesús. Yo te agradezco Padre, por llevarme al otro lado, tú eres tan fiel. En el nombre de Jesús. Amen.

Revelaciones

Complacencia… ¿es mucho más fácil cambiar el canal de televisión o leer un buen libro, no es cierto? Se necesita un mayor esfuerzo para agarrar tu biblia y leer sobre Jesús, toma un mayor esfuerzo el orar por una hora que ver televisión por una hora. PERO, si tú estas sediento, nada te va a satisfacer más que el Agua Viviente que es Jesús. La televisión no puede calmar esa sed. La familia no puede calmar esa sed. Solo una prueba puede calmar esa sed y esa es el Agua Viviente. Fíjate, – tenemos que estar sedientos de él, para hacer eso necesitamos ejercitar nuestra fe. Habla la palabra, escucha enseñanzas ungidas, lee tu biblia – ejercítate. Esta clase de ejercicio hará que estés sediento de Dios y él va a calmar esa sed y nunca estarás sediento otra vez. ¿Ahora, valdrá la pena el esfuerzo? La gente a tu alrededor comenzara a notar la diferencia, ellos empezaran a ver un jardín bien hidratado, un lugar para ir a refrescarse – un lugar donde Jesús habita…y de eso es que se trata todo.